Si ha visto ratas en su casa o en su vecindario, no está solo. Y aunque el problema puede parecer simple, especialistas advierten que va mucho más allá de una plaga: puede afectar la salud y la calidad de vida, e incluso reflejar desigualdades en las comunidades.
Durante una reciente conferencia sobre plagas de vertebrados en San Diego, expertos analizaron cómo estos animales afectan tanto zonas urbanas como agrícolas y qué se puede hacer para manejarlos de manera más efectiva y segura.

Son lo que comen
Para entender por qué aparecen las ratas y cómo controlarlas, la alimentación es clave. Gabriela Guzmán, investigadora de la División de Agricultura y Recursos Naturales de la Universidad de California (UC ANR) en Irvine, explica que todo gira en torno a la comida.
“La comida está en el centro de nuestra relación con las ratas. Todo lo que hacemos para controlarlas está basado en lo que comen”.
Tras analizar el contenido estomacal de al menos 150 ratas, su investigación muestra que estos animales se adaptan a lo que tienen disponible en su entorno.
“Las ratas se están especializando dependiendo de dónde vienen”. En zonas comerciales, consumen desechos humanos; en áreas residenciales, frutas, plantas e incluso insectos. Este conocimiento puede ayudar a las personas a actuar con mayor rapidez.
“Si en su casa se están comiendo las naranjas… puede usar eso para controlarlas más rápido”. Más allá de la cantidad de ratas, el problema también está en la cercanía.
“No siempre hay más ratas, pero sí hay más contacto entre las personas y las ratas”.

Esta interacción aumenta el riesgo de enfermedades, ya que los roedores pueden transmitir patógenos a través de su orina, heces o parásitos como pulgas. Sin embargo, no todas las especies representan el mismo nivel de riesgo. Por ejemplo, las ratas de techo tienden a tener menos pulgas que otras especies que viven a nivel del suelo.
Ciencia y comunidad
El manejo de plagas no es solo un tema biológico; también es un tema social.
La especialista de UC ANR, Niamh Quinn, señala que el acceso a soluciones marca la diferencia.
“Las ratas no discriminan… el problema es que el costo de manejarlas es donde comenzamos a perder la batalla por la equidad”.
Mientras algunas personas pueden pagar servicios profesionales, otras deben enfrentar el problema por su cuenta. Por eso, la información basada en ciencia es clave. A través de programas como UC IPM y los Maestros Jardineros de UC, la División de Agricultura y Recursos Naturales de la Universidad de California (UC ANR) traduce la investigación en recomendaciones prácticas para ayudar a las comunidades a manejar las plagas de forma más efectiva.
Impacto en la agricultura
El problema no se limita a las ciudades.
En California, las ratas de techo siguen causando daños significativos en los huertos, especialmente en el Valle Central.
Roger Baldwin, profesor de Extensión Cooperativa de UC en UC Davis, explica:
“Las ratas de techo son un problema constante… causan daños significativos”.
Estos roedores afectan la producción y la infraestructura, dañando árboles, sistemas de riego y equipos agrícolas.
Los investigadores también trabajan en nuevas estrategias para reducir los riesgos asociados al uso de rodenticidas.
“Estamos tratando de desarrollar estrategias para minimizar el riesgo de exposición secundaria”.
Esto es importante porque estos productos pueden afectar a otras especies, incluidos los depredadores silvestres.
Equilibrio con la vida silvestre
El manejo de plagas también implica encontrar un equilibrio entre la actividad humana y la vida silvestre.
Carolyn Weitzel, asesora de UC ANR, trabaja en reducir conflictos entre humanos y animales como pumas y coyotes.
“Estamos estudiando qué podemos hacer para evitar que los pumas ataquen al ganado, pero también cómo se mueven en áreas con presencia humana”.
Nuevas regulaciones en California también están cambiando la forma en que se manejan estos casos, dando prioridad a métodos no letales.
Un impacto que no siempre se ve
Además de los daños físicos, la presencia de roedores puede afectar la salud mental.
La investigadora Kaylee Byers, de la Universidad de British Columbia, explica que convivir con infestaciones puede generar estrés, afectar el sueño y disminuir la sensación de seguridad, especialmente en comunidades con menos recursos.
¿Qué significa esto para usted?
Entender cómo viven, se alimentan y se mueven las ratas puede ayudarle a prevenir infestaciones o controlarlas más rápidamente.
Acciones simples, como reducir las fuentes de alimento, mantener áreas limpias y buscar información confiable, pueden marcar una gran diferencia.
Para conocer más sobre estas investigaciones y obtener recomendaciones prácticas, visite los recursos disponibles en ucanr.edu.
Más información:https://espanol.ucanr.edu/
Para leer más noticias de UC ANR: ucanr.edu/blog/nuestra-comunidad
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