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Gripe aviar sigue poniendo en riesgo a las aves de corral en California

Las personas que crían aves de corral deben mantenerse atentas para proteger a sus animales, ya que el riesgo de influenza aviar puede cambiar tan rápido como las condiciones del clima, dijo Maurice Pitesky, especialista en avicultura de Extensión Cooperativa de la Universidad de California y miembro de la Escuela de Medicina Veterinaria de UC Davis.

Las recientes detecciones de influenza aviar altamente contagiosa (HPAI, por sus siglas en inglés) en los condados de Sutter y Sonoma recuerdan que la gripe aviar sigue siendo una amenaza activa. Equipos de respuesta a emergencias sanitarias animales trabajan actualmente con los propietarios de las parvadas afectadas para ayudar a mitigar la propagación del virus.

Gallinas de corral.
Las gallinas de corral, corren peligro de contagiarse del virus de la grupa aviar. Fotografía de archivo

“El riesgo de enfermedades es dinámico y está influenciado por el clima, el movimiento los animales silvestres y la actividad humana”, dijo Pitesky.

Los cambios de temperatura en distintas regiones de California pueden impulsar la migración de aves acuáticas silvestres que portan el virus HPAI hacia zonas más cálidas. Aunque las aves migratorias pueden introducir el virus y continuar su camino, las aves residentes pueden seguir propagándolo, ya que el virus puede persistir en el agua, el aire y el suelo, explicó Pitesky.

Muchas granjas avícolas y hogares con gallinas de corral se encuentran cerca de cuerpos de agua utilizados por aves migratorias. Incluso cuando no se observan aves acuáticas, el virus puede permanecer en el ambiente.

“Factores climáticos como la precipitación, la humedad del suelo, la temperatura y el desarrollo de los cultivos influyen en el comportamiento de las aves acuáticas”, explicó el especialista. “Es una situación que cambia constantemente”.

Los brotes de gripe aviar suelen ocurrir entre tres y diez días después de aumentos en la presencia de aves acuáticas dentro de un radio aproximado de 2.5 millas de las granjas afectadas. Por ello, recomienda que quienes crían aves evalúen las condiciones más allá de su propiedad inmediata.

“Cuando pensamos en proteger nuestras parvadas de corral, solemos enfocarnos solo en la bioseguridad del gallinero”, dijo Pitesky. “Pero con enfermedades como la influenza aviar altamente patógena, que son transportadas principalmente por la fauna silvestre, también es fundamental entender los hábitats potenciales en los vecindarios cercanos”.

Por ejemplo, un estanque ubicado a unas cuantas cuadras puede atraer patos y gansos migratorios que sobrevuelan zonas residenciales en busca de alimento en jardines o campos de golf.

Medidas básicas de bioseguridad para aves de corral

Pitesky recomienda establecer barreras físicas sólidas entre las aves y el ambiente exterior. Gallineros completamente cerrados con techos sólidos pueden ayudar a evitar el contacto con aves silvestres, plumas o excremento. Las áreas exteriores deben cubrirse con malla o techo, y las aberturas deben reforzarse con tela metálica para excluir aves pequeñas, roedores y otros animales.

Las aves de traspatio no deben tener acceso a fuentes de agua abiertas como charcos, zanjas o estanques. Se recomienda utilizar únicamente agua potable municipal o de pozo, además de elevar los comederos y bebederos para reducir la contaminación y evitar atraer fauna silvestre.

El alimento debe almacenarse en recipientes sellados y cualquier derrame debe limpiarse de inmediato. También es fundamental limpiar y desinfectar regularmente el calzado, las herramientas y los equipos, así como limitar el acceso de los visitantes a las áreas donde se encuentran las aves.

Las aves nuevas deben permanecer en cuarentena entre dos y cuatro semanas antes de integrarse a la parvada. Las aves enfermas o muertas deben aislarse de inmediato y consultarse con servicios veterinarios o de extensión locales.

Pensar más allá del gallinero

La evaluación de riesgos también debe incluir el análisis de hábitats cercanos que atraen aves acuáticas, como humedales, lagos, estanques, canales de drenaje o campos irrigados. Pitesky señala que la transmisión de enfermedades puede ocurrir de manera indirecta a través del suelo, el agua o el aire contaminados, no solo por contacto directo entre aves.

Patos y gansos silvestres se consideran “puentes” para la transmisión del virus, y aves pequeñas pueden actuar como vectores mecánicos incluso sin mostrar síntomas. Algunas actividades humanas — como visitar parques, humedales o zonas de caza antes de atender a las aves — también pueden aumentar el riesgo si no se aplican medidas de higiene adecuadas.

El especialista recomienda pensar en términos de niveles de riesgo en lugar de intentar eliminar por completo la exposición a la fauna silvestre. Propiedades cercanas a cuerpos de agua con alta presencia de aves acuáticas pueden considerarse de alto riesgo, mientras que ambientes secos con poca interacción con la fauna pueden representar un menor riesgo.

“En el panorama general, la bioseguridad y la evaluación del riesgo van mucho más allá del gallinero”, dijo Pitesky. “El objetivo es reducir el riesgo, no eliminarlo por completo”.

Debido a que las aves enfermas pueden contribuir a la propagación regional de enfermedades, las acciones individuales ayudan a proteger no solo a las parvadas vecinas, sino también a la avicultura comercial, al ganado, a las mascotas y a la fauna local.

Aplicación móvil para personas que crían aves de corral

La aplicación Backyard Poultry Central es un centro de información diseñado para personas que crían gallinas de traspatio. Ofrece recursos sobre el manejo de aves, alertas sobre brotes y recomendaciones prácticas al alcance de la mano.

Actualmente, BYP Central está disponible solo para dispositivos Android. 

Puede descargarla a través del siguiente enlace:

🔗 BYP Central – Play Store

Para más información sobre cómo proteger a las aves de corral, visite: ucanr.edu/site/uc-cooperative-extension-poultry.