
La especialista de UCCE, Mónica Palta y colegas de UC Irvine estudian el valor ecológico de pequeños espacios verdes
Si ve a alguien revisando la basura en su parque local, podría ser la ecologista urbana Mónica Palta. No se preocupe, solo está siendo testigo de la ciencia en acción.
“Es, básicamente, arqueología de la basura, en cierto modo”, mencionó Palta.
El envoltorio de una hamburguesa puede ser clave para entender cómo la gente se involucra con la naturaleza de sus vecindarios. ¿Es este un lugar donde las personas realizan días de campo? ¿A lo mejor fiestas de cumpleaños?
“No todos los usos dejan restos, pero es una forma más amplia de intentar averiguar qué está pasando en el parque”, dijo Palta.
Estudiar la relación entre las personas y su medio ambiente local es el trabajo de Palta, como especialista en la calidad del agua, la salud y la justicia urbana, en la Extensión Cooperativa de UC, en colaboración con la División de Agricultura y Recursos Naturales de UC. Al catalogar los usos y beneficios de los espacios verdes del vecindario, su investigación ayuda a los urbanistas a diseñar parques que se adapten mejor a la comunidad que los rodea.
El año pasado, Palta y un equipo de investigadores de UC Irvine recibieron fondos de UCI Climate Collaboration para estudiar fragmentos de la naturaleza a menor escala, incluidos los parques bolsillo o microparques y los huertos comunitarios.
Las ciudades de California cada vez más favorecen un enfoque “distribuido” para el reverdecimiento urbano. Eso implica el desarrollo de proyectos oportunistas a pequeña escala en propiedades individuales, para darles una nueva vida a lotes vacíos, convirtiéndolos en jardines de plantas nativas.
Además de Palta, el equipo de investigación incluye a los profesores de UC Irvine Doug Houston, Jessica Debats Garrison y Jason Douglas, así como a la estudiante de postdoctorado Vivianna Goh. Juntos evaluarán 15 de estos microparques en Irvine, Santa Ana y el sureste de Los Ángeles.

El equipo desea entender el valor ambiental y social de los microparques, a medida que surgen más en toda la región y desarrollar herramientas que aumenten la participación de la comunidad en su diseño y administración.
“Si este es el futuro del reverdecimiento, creo que es un entorno importante que hay que estudiar”, afirmó Palta.
Además de ofrecer acceso público a espacios al aire libre para la recreación, los parques a pequeña escala pueden contribuir a la resiliencia medioambiental a medida que el clima cambia. Con el clima extremo provocando más inundaciones y olas de calor, las áreas de bajos recursos, con paisajes predominantemente de concreto y un dosel arbóreo limitado, son especialmente vulnerables. Los espacios verdes pueden ayudar a absorber el agua de lluvia para mitigar las inundaciones, mientras que los árboles producen la sombra tan necesaria.
El equipo de investigación evaluará en qué medida los parques cumplen esos objetivos mediante la medición de una variedad de indicadores medioambientales. Con el uso de cámaras térmicas, podrán registrar la temperatura de la superficie de los sitios estudiados, además de recolectar información sobre la calidad del aire, secuestro de carbono e infiltración de agua de lluvia.
También utilizan métodos de las ciencias sociales para poder comprender los beneficios intangibles de estos espacios. Más allá de inspeccionar la basura en busca de pistas sobre el uso del parque, Palta también realiza entrevistas improvisadas con visitantes del parque sobre su diseño y preferencias en cuanto a actividades, una práctica que ella llama “ciencia de la acera”.
“Es como un grupo focal de bajo estrés”, dijo Palta.
La estrategia habitual de participación de Palta es doble. Les muestra a las personas fotografías de características de parques y les pide que elijan sus favoritas. A cambio, les ofrece minilecciones científicas sobre sus elecciones, ayudando a las personas a reconocer los “servicios de los ecosistemas” de los que se benefician.

“Como quizás no se les ha ocurrido antes que un jardín de plantas nativas pueda conservar agua”, expresó Palta.
Este tipo de intercambio de información, amistoso y directo es lo que significa ser especialista en extensión de UC ANR, manifestó Palta. Su habilidad para involucrar a la comunidad y crear alianzas la llevó a participar en este proyecto subvencionado.
Junto con el mapeo y el monitoreo de los sitios estudiados, el equipo de investigadores evaluará el proceso de planeación para la creación de nuevos parques. Palta desea ver cómo las aportaciones del público suelen incorporarse en los diseños y programación. Si ella se entera de que los planos de nuevos parques no incluyen lo que el público se imaginaba, puede ofrecer a los planificadores de la ciudad herramientas para alinearse mejor con ello.
Dependiendo del éxito de este proyecto, Palta puede ampliar el alcance de la investigación a nivel estatal.
Los parques específicos que se estudiarán serán seleccionados con ayuda de los colaboradores que han aportado subsidios, como Parques y Recreación de la ciudad de Santa Ana y el Fideicomiso de Tierras de Vecindarios de Los Ángeles.
Si desea que el equipo de investigadores incluya el microparque de su vecindario o huerto comunitario en sus esfuerzos de mapeo o para nominarlo como un sitio potencial de estudio, envíe un correo electrónico a Doug Houston (houston@uci.edu) o Mónica Palta (mpalta@uci.edu). También puede seguir y/o contactar a Mónica Palta en Instagram (@urbanwaterca).
